Hola, llámame. Escríbeme. Dime algo que no pueda olvidar. Dime que me olvide de ti... pero di algo. Pronuncia mi nombre delante de alguien a quien no conozca; de alguien que no me conozca. Cuéntale que me echas de menos sin decirlo. Que se dé cuenta. Échame de menos y dímelo si tienes tiempo. Si no lo tienes, recuérdame cuando lo tengas que te diga lo que te tenía que decir. Te diré que te echo de menos. Me callaré que te quiero. Insinuaré que te quiero ver. Llámame y no digas nada, si no quieres. Descuelga el teléfono y arrepiéntete. Descuélgalo otra vez. Vuelve a arrepentirte, como lo hago yo, y a la tercera... a la tercera no llegues, que es para quien quiere perder. Tú no quieras perder, ni siquiera pierdas; aquí la perdedora soy yo. Tú siempre ganas. Me ganas y me vuelves a ganar. Compréndeme; entiéndelo. Compréndelo; entiéndeme. Yo así no puedo seguir; ni conmigo ni contigo. Dime que me lees y mándame a escribir lejos de ti. Dime que no quieres leerme más; que te has cansado. Písame el corazón si quieres, pero hazlo de otra manera. Consigue que me dé cuenta por fin de que no puede ser y que además es imposible. Impasible. Tú siempre aparentemente impasible. Lléname de vacío hasta que explote. Deja de esperar al último suspiro para resucitarme... o para rematarme... depende de cómo veas el vaso. No me hagas creer que he llegado de arriba. No me hagas pensar que soy superior al resto de los que están abajo. No me des las gracias. No dejes que saque nada de ti; ni siquiera lo mejor.Dame una pista. Dime dónde escondes los defectos. Yo me encargo de buscarlos, pero dime si “frío” o “calor”. Venga, que eso se te da bien. Sólo tienes que hacer como cuando te preocupas por mi y de repente dejo de saber de ti. Frío, calor, frío. ¿Dónde están? Si me lo dices, te diré donde escondo mis virtudes... si las encuentras... Sal, niega todo y después vuelve. Te invito a un café, caliente claro. Y sin azúcar. Sin aliento. Dices que no pasa nada, que volar no te afectaba y yo, me guardo el corazón... me guardo el corazón... No vuelvas a llamar si no es para decir que todo está al revés
ABSOLUTAMENTE HUMANA. DISTRAÍDA, LIBRE E IMPREDECIBLE. ALGO INTERESANTE PARA DECIR NO HAY. SOY COMO TÚ, NADA MAS QUE YO LO ESCRIBO
peeelos αl vieитo *
Este blog nace por necesidad de expresar muchas cosas de modo distinto , no sé si por monería, como varios hacen; pero para escribir lo que me de la gana. Además habrán frases, historias, textos e imágenes tomadas de otras web y algunos libros.
27 abr 2008
VEN PARA TERMINAR DE SER YO
Hola, llámame. Escríbeme. Dime algo que no pueda olvidar. Dime que me olvide de ti... pero di algo. Pronuncia mi nombre delante de alguien a quien no conozca; de alguien que no me conozca. Cuéntale que me echas de menos sin decirlo. Que se dé cuenta. Échame de menos y dímelo si tienes tiempo. Si no lo tienes, recuérdame cuando lo tengas que te diga lo que te tenía que decir. Te diré que te echo de menos. Me callaré que te quiero. Insinuaré que te quiero ver. Llámame y no digas nada, si no quieres. Descuelga el teléfono y arrepiéntete. Descuélgalo otra vez. Vuelve a arrepentirte, como lo hago yo, y a la tercera... a la tercera no llegues, que es para quien quiere perder. Tú no quieras perder, ni siquiera pierdas; aquí la perdedora soy yo. Tú siempre ganas. Me ganas y me vuelves a ganar. Compréndeme; entiéndelo. Compréndelo; entiéndeme. Yo así no puedo seguir; ni conmigo ni contigo. Dime que me lees y mándame a escribir lejos de ti. Dime que no quieres leerme más; que te has cansado. Písame el corazón si quieres, pero hazlo de otra manera. Consigue que me dé cuenta por fin de que no puede ser y que además es imposible. Impasible. Tú siempre aparentemente impasible. Lléname de vacío hasta que explote. Deja de esperar al último suspiro para resucitarme... o para rematarme... depende de cómo veas el vaso. No me hagas creer que he llegado de arriba. No me hagas pensar que soy superior al resto de los que están abajo. No me des las gracias. No dejes que saque nada de ti; ni siquiera lo mejor.Dame una pista. Dime dónde escondes los defectos. Yo me encargo de buscarlos, pero dime si “frío” o “calor”. Venga, que eso se te da bien. Sólo tienes que hacer como cuando te preocupas por mi y de repente dejo de saber de ti. Frío, calor, frío. ¿Dónde están? Si me lo dices, te diré donde escondo mis virtudes... si las encuentras... Sal, niega todo y después vuelve. Te invito a un café, caliente claro. Y sin azúcar. Sin aliento. Dices que no pasa nada, que volar no te afectaba y yo, me guardo el corazón... me guardo el corazón... No vuelvas a llamar si no es para decir que todo está al revés